domingo, 22 de septiembre de 2013

Cuando eres tú mismo, PERMITES a los demás que sean ellos mismos en tu presencia.



Marianne Williamson ha dicho:


“Nuestro temor más profundo no es ser inadecuados. Nuestro temor más profundo es ser inmensurablemente poderosos. Es nuestra luz, no nuestra oscuridad lo que más nos asusta.

Nos preguntamos: ¿Quién Soy yo para ser brillante, bello, talentoso y fabuloso?

En realidad ¿quién eres para no serlo? Eres hijo de Dios. Tu humildad no le sirve al mundo. No tiene nada de iluminado reducirte para que los demás no se sientan inseguros a tu lado. Todos fuimos puestos aquí para brillar, como los niños. Nacimos para manifestar la gloria de Dios que llevamos adentro. Esto no está sólo en algunos; está en todo el mundo. Y, a medida que permitimos que brille nuestra luz, inconscientemente, damos permiso a los demás para que hagan lo mismo. A medida que nos liberamos del propio temor, nuestra presencia libera automáticamente a los demás”.



 
Imagen toma de Internet
 
Cuando eres tú mismo, permites a los demás que sean ellos mismos en tu presencia. 

Tal vez sea difícil al principio, pero una vez que hayas tenido esta experiencia de conciencia: la vivencia de estar en cero -libre de opiniones, juicios y expectativas-, querrás regresar a ella lo más frecuentemente posible, aunque sea, por un breve segundo.

Y cuanto más practiques, más fácil se te hará permanecer consciente. Tal vez permanezcas consciente por un período corto porque pronto comenzará a repetirse el próximo dato almacenado, dándote otra oportunidad para practicar la conciencia y volver a ser tú mismo.

Más y más te sentirás libre, como un niño que observa todo y admira las maravillas de la vida. Te volverás puro de corazón. Y, llegado el momento, te requerirá menos esfuerzo regresar a la vida consciente que seguir en la inconsciencia. Estar consciente y ser uno mismo es fácil. Es un proceso natural y, una vez que comiences a practicarlo, recordarás la sensación en tu corazón y en tu cuerpo. Esta regresará cada vez con mayor frecuencia. Este estado de paz y verdadera alegría se logra momento a momento, dejando ir todo lo que no forma parte de tu verdadera esencia.

Recuerda: la seguridad y la felicidad que buscas no están en tus posesiones materiales, tus títulos o tus relaciones personales. Están mucho más cerca de lo que crees.
Absolutamente nada de lo que hay en el mundo exterior puede hacerte sentir completo o perfecto. Todo lo que encuentras en el exterior y que tal vez consideres necesario en este momento sólo te brinda una emoción pasajera. Es un apego y lo más probable es que, tarde o temprano, desaparezca o deje de ser interesante para ti y sufras.

Libérate. Date cuenta de que ya tienes todo lo que necesitas y no precisas nada más. Entrégate y permite que la parte tuya que posee la sabiduría te guíe y te proteja. Regresa a tu identidad perfecta y encontrarás el Reino de Dios y todo lo que necesitas. ¿Dónde? ¡En tu interior!




Tomado del  Libro: El Camino Más Fácil para Vivir de Mabel Katz.

P.D: Si quieres 3 capítulos gratis del libro entra aquí: http://elcaminomasfacilparavivir.com/main.php  
 



    ¡Todos Somos UNO!  

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